lunes, 17 de noviembre de 2008

Una de mis articulistas favoritas

Columna aparecida en el periódico El País.
Por ROSA MONTERO - Repetición (disculpadme pero no recuerdo la fecha)
Hoy les voy a proponer un juego deductivo: a ver si descubren quién ha podido escribir el párrafo siguiente: “A los que soportado fácilmente los sin sabores, pospeligros y las situaciones difíciles y complicadas, el ocio y las riquezas – cosas deseables, por otra parte – les resultaron carga y motivo de indignidad. Pues creció en ellos rimero el ansia de dinero y después de poder. Y esto fue como la raíz de todos los males, pues la avaricia aniquiló toda la buena fe, la honradez y todas las buenas maneras; en su lugar se instaló la soberbia, la crueldad, la venalidad. La ambición forzó a muchos a hacerse falsos (…) Y cunado esto se extendió como una verdadera epidemia, se transformó la ciudad y el Estado dejó de ser justo y provechoso y se hizo cruel e intolerable”.
Les suena, ¿no es así? Son frases de amarga modernidad, muy actuales. Y, sin embargo, fueron redactadas haces 2000 redondos años por Salustio, el famoso escritor latino: cuando habla de los sinsabores y peligros no se refiere a la lucha antifranquista, sino a las batallas por el engrandecimiento de Roma. Este Salustio, que además fue tribuno, militar y gobernador de la actual Argelia, solía escribir contra la corrupción. Al final, sin embargo, fue vencido: lo neutralizaron acusándole precisamente de corrupto, aunque al parecer le amañaron los cargos. Y esto, el intentar envilecer a quien denuncia a los viles, es también una maniobra común en nuestros días. Si estudiáramos a los clásicos como es debido, seríamos más sabios y estaríamos más prevenidos. Pero hoy los profesores de latín, como el que me envió la cita, son exóticos animales en extinción. Hoy el único clásico aceptado es Bill Gates, y la gente ha perdido la memoria cultural, el conocimiento de lo que nuestros antepasados fueron y aprendieron. Una burricie que tal vez nos condene a repetirnos.

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